Cuál es el significado de llevar flores a los funerales

Lenguaje de las flores

Son muchas y muy variadas las culturas que honran la memoria de sus fallecidos mediante ofrendas de flores que acaparan cierto simbolismo en los momentos de duelo. Muchas personas asumen que esta costumbre es relativamente cercana a nuestros tiempos, pero lo cierto es que se han encontrado evidencias de que, en la Edad de Piedra, hace más de 13.000 años, ya se ofrendaban flores en los lugares de sepultura.

Origen de las flores en los funerales

En la antigüedad más próxima, los muertos eran expuestos durante varios días antes de ser enterrados, para que pudiesen ser velados por quienes quisieran pedir por sus almas y desearle un buen viaje al más allá. Es importante tener en cuenta que, en esa época, las técnicas de embalsamiento no existían o, por lo menos, no de una manera tan avanzada como en la actualidad y, por supuesto, no estaban al alcance de las familias menos pudientes. Por ello, el objetivo de las flores no era tanto mostrar cariño y respeto por la persona fallecida, sino más bien disimular el notorio olor a descomposición del cuerpo.

Los cuerpos se cubrían y rodeaban de flores para que el velatorio (que muchas veces tenía lugar a la intemperie) fuese menos desagradable al conseguir los aromas y las fragancias dulces de las flores tapasen el del cuerpo, de igual forma que se solía quemar incienso de fuertes olores. Sin embargo, algunas personas piensan que en realidad el interés de los familiares era llevar algo de vida a la tumba, como nos indican desde FloresParaFunerales.

Día de Todos los Santos

Con el pasar de los años, la costumbre de llevar flores a las personas que ya no estaban entre los vivos perduró, hasta llegar a convertirse en una tradición no sólo en los momentos de duelo, sino también a través de días puntuales, como el Día de Todos los Santos o Día de Difuntos. En este día, la tradición cristiana marca que es el momento de honrar a los muertos a través de la ofrenda de flores que pueden verse decorando las tumbas de los cementerios.

Y no sólo eso, sino que es un día festivo a nivel nacional que suele ser pasado en familia, con algunas tradiciones que en España varían en función del punto geográfico en el que te encuentres, pero es muy típico comer dulces típicos de estas fechas, como los buñuelos de viento o los conocidos como huesos de santo.

Antiguamente, pese a que actualmente se está recuperando, la tradición canaria celebraba la víspera de este día la Noche de Los Finaos, como se llama a los difuntos. Similar a Hallowe’en, los más jóvenes pasaban casa por casa pidiendo “los santos”, que consistían en almendras, higos, castañas o nueces.

Otra de las tradiciones españolas de Todos los Santos más curiosas es la que se celebra en Soria la víspera previa, cuando se reproduce la obra conocida como “El monte de las Ánimas” que sucede en uno de los montes de esta localidad. Este día se reproduce la leyenda de Gustavo Adolfo Bécquer a través de títeres de esqueletos y otros espectros.

En Catalunya se celebra la Castanyada, una fiesta que se remonta hasta el siglo XVIII y que consiste en recordar a los que ya no están mientras se comen castañas asadas.

Por último, en Galicia se celebra el 31 de octubre por la noche el Samaín, una festividad que tiene su origen en la celebración celta del fin de la temporada de cosechas. Las casas se decoran con temática mortuoria, como si de Hallowe’en se tratase, ya que la tradición dicta que esta noche los límites entre el mundo de los vivos y el de los muertos desaparecen por completo.

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